Opinión del cliente

VOCES VINE
Revisado en España 🇪🇸 el 26 de noviembre de 2013
Lo primero que hay que decir tanto de "American Gods" como del resto de las novelas de Neil Gaiman es que para disfrutarlas de verdad resulta imprescindible rendirse a su particular universo. Vale, es verdad que esto ocurre con todos los escritores. El problema es que en el caso de Neil Gaiman no es tan sencillo. También es verdad que, si consigues entrar en ese mundo suyo dominado por su imaginación desbordante y enloquecida, se puede convertir en tu autor de cabecera para toda la vida.

Por centrarnos en el caso de "American Gods", aquí el lector necesita rebajar su umbral de verosimilitud para aceptar que Estados Unidos está lleno de todos aquellos dioses que han llegado a lo largo de la historia gracias a la veneración de descubridores, conquistadores, exploradores y otros emigrantes en general; que esos dioses viven entre las personas como si tal cosa, como si fueran una más; que es la fe de la gente la que los hace fuertes y que por eso, en el caso de los más antiguos, sufren mucho, no sólo por la laicidad de las sociedades modernas, sino también porque ya nadie se acuerda de viejas divinidades celtas, escandinavas o egipcias; que muchos lugares sagrados se encuentran en decadentes parques temáticos, que puedes seguir viendo a tu mujer y hablando con ella tan ricamente a pesar de que haya muerto en un accidente de tráfico..., en fin, para qué seguir, todo esto forma parte del particular universo Gaiman y si consigues acceder a él, te esperan 500 páginas para disfrutar de lo lindo. Pero ya te advierto que si las 100 primeras te parecen raras, no merece la pena que sigas porque la cosa va a más.
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